El sistema solidario de salud atraviesa una de sus mayores crisis. En este escenario, la pérdida de poder adquisitivo de los salarios impacta de manera directa en los recursos destinados a sostener la atención médica perjudicando a más de once millones de personas.
Es decir, ocho de cada diez trabajadoras y trabajadores están hoy en obras sociales que no llegan a financiar los servicios prestados. Mientras tanto, los medicamentos, estudios, tratamientos e internaciones continúan subiendo por encima del nivel de ingresos.
El rol fundamental de los sindicatos
En muchos casos, son las propias organizaciones sindicales las que aportan recursos para sostener clínicas, sanatorios, medicamentos y tratamientos y garantizar el cuidado de la salud de millones de trabajadoras, trabajadores y sus familias. Sin ese respaldo, muchas obras sociales no podrían seguir funcionando.
Desde Sadop, sostenemos firmemente que la salud es un derecho humano, que no puede ni debe quedar sujeto a la lógica del mercado, y constituye una obligación ineludible que el Estado y los gobiernos deben priorizar.